- Simplemente lo sabes.
- Yo siento que se me acelera el corazón, que mi sangre se
enloquece ¿Cómo se frena esta locura?
- No, no lo frenas. Simplemente dejas que ocurra.
- Hay que terminar con esta locura.
- No se puede, porque el amor es revolución.
La revolución es como el amor, a veces tarda en llegar, pero cuando
llega no se puede frenar. Te da miedo la palabra revolución, porque te suena a algo que va a
cambiar tu vida por completo. Pero en este caso revolución significa que todo vuelva a ser como
debe ser. La revolución como
el amor pone tu vida patas para arriba, te cambia, te hace vibrar. La revolución y el amor se parecen, los dos son una necesidad, te
arrasan y te hacen sentir vivo, otra vez.
Porque el amor es
una gran revolución creativa.
Hay muchas revoluciones, pero ninguna moviliza tanto como la
revolución del amor.
La revolución del amor se siente en la piel, en el sudor, en la
respiración, va de adentro hacia afuera, irrefrenable, imbatible.
El amor es una revolución contra la tiranía de la soledad. El amor es liberación.
Es la bandera roja
que se eleva flameando en una calle gris.
Revolución, revelación, suenan parecido porque significan lo mismo.
Revolución, revelación, suenan parecido porque significan lo mismo.
El amor puede crear un lenguaje nuevo entre dos personas que hablan
diferente idioma. Cuando el amor es revolución solo queda rendirse, no hay cárcel
capaz de encerrarlo.
Debemos aceptar que estamos rodeados y que nada va a poder
detenerlo.
Una vez que llegó la revolución del amor ya nada será lo mismo.
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