20 de noviembre de 2011
SIGUE A TUS DESEOS
Así Aladino aprendió que los deseos por mas inalcanzables
o descabellados que parezcan hay que animarse a intentarlos, arriesgarse a la
aventura de dar el primer paso. Y una vez que damos ese primer paso, y aunque
la lucha resulte despareja, siempre hay que seguir adelante. No hay que
rendirse, como Aladino, cuyo sueño de casarse con la princesa y ser príncipe
era un sueño imposible, sin embargo, cuando la llevó a ver el mágico mundo en
su alfombra mágica, supo que había hecho bien en dejarse guiar por sus deseos.
Porque los deseos muchas veces son buenos guías, nos muestran el lugar hacia
donde partir. Como así también, a veces los deseos nos muestran el lugar al que
hay que volver. Y como Aladino, cuando volvió al palacio, aprendió que a veces
el secreto no es vivir deseando lo que no se tiene, sino querer lo que se
tiene. Y una cosa hay que aprender: nuestros deseos no siempre van a cumplirse
ya, aquí y ahora. Es parte de la vida aceptar que nuestros deseos no siempre
son órdenes para un genio bueno. A veces otros deseos ajenos son los que
ordenan nuestra vida, pero lo que nos enseña la historia de Aladino es que el
genio que si puede escucharnos siempre no está en ninguna lámpara maravillosa,
sino dentro de nosotros mismos. Dentro nuestro hay un genio poderoso que puede
cumplir nuestros sueños. Ese genio espera nuestras órdenes y quiere cumplir
nuestros deseos.
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