26 de diciembre de 2011
DESCONFIAR... JAMÁS
Hay mucha gente mala, pero la
mayoría no es tan mala. Yo creo que la mejor opción es siempre no desconfiar,
nunca. La desconfianza no sirve. La desconfianza genera intrigas y las intrigas
dividen y debilitan. La desconfianza te debilita y te aísla, terminas
desconfiando de todos. Entonces el verdadero mal te lo haces a tu y no a los
otros. Los otros te dejan solo, y solo eres más débil, y ahí sí te pueden atacar
porque eres vulnerable. La desconfianza nos recluye, nos hace perder nuevos
afectos y nos deja a la deriva. A la deriva estás y si no confías no te
relacionas y ahí sí, solo eres muy frágil. Nos podemos equivocar, confiando en
la gente equivocada, pero la mayoría de las veces no es así, confiamos en los
amigos.
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