29 de julio de 2012

Dime

Dímelo cuando no quiera escucharlo, cuando no me lo merezca.
Dímelo en forma de susurro y busca una manera de que lo entienda. Haz que lo crea y demuéstramelo con hechos. Cuéntame porque me amas, que me gusta escucharlo.
Dime que la marea sube y nosotros flotamos, que los pájaros no mojan sus alas en las noches de tormenta, que la luna siempre estará llena sin faltarle ni un pedacito.
Háblame con el lenguaje de tus manos.
Sedúceme con la sonrisa que me regalas casa día.
Vuela conmigo sin importar el tiempo, rocemos las nubes.
Hagamos que la cama más pequeña del mundo a nosotros nos sobre.
Dime que las lluvias siempre regresan al igual que las cinco primaveras colgadas de tu mano.

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