Comerme a besos la luna, que la ilusión no
fuese cegada por las dudas.
Elevar la felicidad hasta la coronilla, que el
corazón no caminase de puntillas.
Aliviar las penas con tus respiros, que la
vida se fuese en suspiros.
No temer al entregarme en tus manos, encontrarme
a mí misma en cada brazo.
Sentirme viva en cada sonrisa, que tus labios
supiesen pillarme desprevenida.
Alegrarme al sumergirme en el sentimiento, aunque
nuestras bocas no hayan pronunciado un te quiero.
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