16 de noviembre de 2012

Último Round

Un padre es mucho más  importante de lo que uno piensa, porque las palabras de un padre, su mirada, vive en nosotros. Es como que los padres te dan una caja de herramientas, si tienes problemas, metes la mano en esa caja y sacas la herramienta que necesitas para arreglarlo. Pero cuando el padre faltó o falló, tienes un problema, metes la mano en esa caja y no hay nada, estás perdido, sin esas herramientas, es como que estás desnudo, sin armas para enfrentar la vida, porque un padre nos da eso, nos da armas para pararnos, para pelear por un lugar.
Y eso hizo mi papá, me dio armas para pelear.
Siempre me dijo, hay que pelearla. Así de simple y básico, como todos en la familia, hay que pelearla me dijo. Y cuando dejas de pelearla, te mueres, te caes, te vas. Lo que te mantiene vivo no es ganar, sino pelear. 
La pelea perdida, es la que no peleaste. Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. no está muero quien pelea,
Tal vez te cruzaron un cross de derecha, te hicieron besar la lona, sangrar, llorar, pero hay que seguir peleandola, hasta el final. La única forma de aprender a pelear, es peleando, es no rendirse jamás. Rendirse es mirar la pelea desde afuera, ver como otro pelea esa pelea que es nuestra. Pelearla hasta el final, hasta el último round.
Pocas cosas me enseño mi viejo, pero realmente buenas,  me enseñó que el ring nunca se abandona, nunca se tira la toalla, y se pelea con garra, hasta el último round.

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