Hay otras en las que piensas que lo has logrado, que todo eso ya paso y que como si fueras un gato obligando lo a entrar en el
agua no regresaras jamás, esas despedidas te traen alivio.
Hay otras en las que
te sientes morir, al igual que una hormiga bajo la lupa, sientes como poco a
poco se va quemando todo lo que fuiste y como se va acabando todo lo que
pudiste haber sido, esas son de las peores, las trágicas, las que un simple
adiós arrasa con todo lo que creíste tener.
Mientras que hay otras que son
simplemente tristes y deprimentes, de esas que te dejan un mal sabor de boca, esas que sientes como si hubieras comido pasto.
Son de esas que tal vez ya han acabado también puede ser que uno mismo por sus propios motivos decidió terminar con ello
o tal vez ello termino contigo, como sea, no estábamos seguros de querer parar, no en ese
momento y no bajo esos términos, aun así nos despedimos, decimos adiós, nos
damos media vuelta, nos mordemos el labio o nos comemos las uñas y nos vamos
pensando en si nos arrepentiremos.
Sabemos que en el último caso aun podemos
darnos la vuelta, y con ojos brillando como luceros decir que es mentira, que
seguir es lo mejor que queremos..., tristemente casi nunca lo hacemos, tal vez
por orgullo, tal vez porque ya nos mentalizamos para no volver más,
el caso es
que nos vamos y hasta allí llego, y luego aventamos la almohada a la pared en
la noche por que está demasiado mojada por las lágrimas de un "que hubiera
sido".
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